marți, 8 ianuarie 2019

Libertad (Carolina Coronado)


Risueños están los mozos,
gozosos están los viejos
porque dicen, compañeras,
que hay libertad para el pueblo.

Todo es la turba cantares,
los campanarios estruendo,
los balcones luminarias,
y las plazuelas festejos.

Gran novedad en las leyes,
que, os juro que no comprendo,
ocurre cuando a los hombres
en tal regocijo vemos.

Muchos bienes se preparan,
dicen los doctos al reino,
si en ello los hombres ganan
yo, por los hombres, me alegro;

Mas, por nosotras, las hembras,
ni lo aplaudo, ni lo siento,
pues aunque leyes se muden
para nosotras no hay fueros.

¡Libertad! ¿qué nos importa?
¿qué ganamos, qué tendremos?
¿un encierro por tribuna
y una aguja por derecho?

¡Libertad! ¿de qué nos vale
si son los tiranos nuestros
no el yugo de los monarcas,
el yugo de nuestro sexo?

¡Libertad! ¿pues no es sarcasmo
el que nos hacen sangriento
con repetir ese grito
delante de nuestros hierros?

¡Libertad! ¡ay! para el llanto
tuvímosla en todos tiempos;
con los déspotas lloramos,
con tributos lloraremos;

Que, humanos y generosos
estos hombres, como aquellos,
a sancionar nuestras penas
en todo siglo están prestos.

Los mozos están ufanos,
gozosos están los viejos,
igualdad hay en la patria,
libertad hay en el reino.

Pero, os digo, compañeras,
que la ley es sola de ellos,
que las hembras no se cuentan
ni hay Nación para este sexo.

Por eso aunque los escucho
ni me aplaudo ni lo siento;
si pierden ¡Dios se lo pague!
y si ganan ¡buen provecho!

                             Almendralejo, 1846.

joi, 27 decembrie 2018

El beso llave (Vasko Popa)


En la orilla del Lago Pátzcuaro
Me salió al encuentro
La más joven madre de la lengua purépecha

Su cuerpo fue esculpido
De maíz y de caña

Sus ojos eran brasas
De su contemporáneo volcán Paricutín
Los labios y el sexo de cobre ardiente

Me pidió que la comiera
Si ese era el último día
De su pueblo y su lengua

Le contesté
Cama puti mukua
(Dame un beso)

Pátzkuaro, 1981

luni, 24 decembrie 2018

Nochebuena (Eduardo Galeano)

Fernando Silva dirige el hospital de niños en Managua.

En vísperas de Navidad, se quedó trabajando hasta muy tarde. Ya estaban sonando los cohetes, y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo, cuando Fernando decidió marcharse. En su casa lo esperaban para festejar.

Hizo una última recorrida por las salas, viendo si todo queda en orden, y en eso estaba cuando sintió que unos pasos lo seguían. Unos pasos de algodón; se volvió y descubrió que uno de los enfermitos le andaba atrás. En la penumbra lo reconoció. Era un niño que estaba solo. Fernando reconoció su cara ya marcada por la muerte y esos ojos que pedían disculpas o quizá pedían permiso.

Fernando se acercó y el niño lo rozó con la mano:

-Decile a... -susurró el niño-

Decile a alguien, que yo estoy aquí.

sâmbătă, 22 decembrie 2018

Las respuestas se han acabado... (Roberto Juarroz)


Las respuestas se han acabado.
Quizá nunca existieron
y sólo eran espejos
enfrentados al vacío.

Pero ahora también las preguntas se han acabado.
Los espejos se han roto,
hasta los que no reflejaban nada.
Y no hay modo de rehacerlos.

Sin embargo,
tal vez quede en alguna parte una pregunta.
El silencio es también una pregunta.

Resta un espejo que no puede romperse
Porque no se enfrenta a nada,
porque está adentro de todo.

Hemos encontrado una pregunta.
¿Será el silencio también una respuesta?

Quizá a determinada altura
las preguntas y las respuestas son exactamente iguales.

miercuri, 19 decembrie 2018

Tal vez no sepas nunca cuándo y cómo... (Julia Prilutzky)


Tal vez no sepas nunca cuándo y cómo
quise salvar mi amor, tu amor. El nuestro.
Una vez será tarde.
Yo presiento
esa herida que avanza,
ese cierto dolor de no querernos.
Cómo decirte ahora:
mírame aún, así, trata de verme
como soy, duramente.
Con mi ternura. Claro, y mis tormentas.
Cómo decirte: sálvalo, si quieres
y cuídalo. Se te ha ido de las manos,
se me va de la sangre y no regresa.
Cómo decirte que te quiero menos
y que quiero quererte como entonces.
Y que entiendas
y no te encierres más.
Y me dejes creer en ti, de nuevo.
Cómo decirte nada.
Un día será tarde. Tarde y lejos.

luni, 17 decembrie 2018

Manos de fresa (María Gómez Martínez)


"Técnicos de Asaja y Freshuelva se trasladan a Rabat para iniciar los trámites y acordar el perfil de las temporeras. Aún está por determinar el contingente total que vendrá para la recolección."

Diario Huelva Información, 16.12.2018

‘Freseros Reunidos’
salen de expedición.
Buscan en África herramientas delicadas
y retornables,
que cumplan su trabajo sin riesgo de deformarse,
pesen poco,
ocupen menos y
sean silenciosas como la niebla.
Herramientas última generación, eficaces
e inadvertidas,
desenfocadas, transparentes.
Herramientas africanas transportables
hasta la finca en donde convivirán
en la caja de herramientas con otras hermanas
suyas tan retornables y silenciosas

Los expedicionarios salen, corren sin tiempo que perder,
subvenciones públicas mediante,
llegan al templo del bien y del mal
e inspeccionan las manos-herramientas,
las palmas, los dedos, las uñas
escaparate perverso, galería siniestra
de la cámara de las indignaciones

Las madres-manos-herramientas
pelean en la sala de espera de aquella colonia,
compiten ante el patrono y exhiben
sus dientes nacarados
apenas sin estrenar,
manos bellas de tanto acariciar niño triste.
Estas manos que, desde la cara de mi niño
van a la mata de su fresa, mire usted,
señor tratante de género
humano,
estas manos que no abrieron nunca un libro,
aquí están para lo que sirva usted mandar.
Manos tiernas, boca cerrada,
cuerpo joven y femenino.
Sin tacones y sin derecho a la tierra.

Mujeres-5,28€ la hora,
dignas de un Dorado de plástico fugaz
recompensadas con una nueva selección para la temporada
fresera próxima, si se portan bien
si vuelven a casa a la hora de la cenicienta,
con sus harapos a cuestas, descalzas y sin el príncipe azul.
Volverán a los fogones de campaña,
mujeres-tierra-sudor-savia moneda de cambio
al mejor postor.
Mujeres-manos-tenazas-cuchillos
traídas con billete de vuelta y vuelta a empezar
mujeres-combustible, que no pare la máquina,
mujeres-incubadora de hijas que seguirán sus pasos de silencio
por las tierras de otros,
sembrando sueños y cosechando calabazas.