luni, 17 decembrie 2018

Manos de fresa (María Gómez Martínez)


"Técnicos de Asaja y Freshuelva se trasladan a Rabat para iniciar los trámites y acordar el perfil de las temporeras. Aún está por determinar el contingente total que vendrá para la recolección."

Diario Huelva Información, 16.12.2018

‘Freseros Reunidos’
salen de expedición.
Buscan en África herramientas delicadas
y retornables,
que cumplan su trabajo sin riesgo de deformarse,
pesen poco,
ocupen menos y
sean silenciosas como la niebla.
Herramientas última generación, eficaces
e inadvertidas,
desenfocadas, transparentes.
Herramientas africanas transportables
hasta la finca en donde convivirán
en la caja de herramientas con otras hermanas
suyas tan retornables y silenciosas

Los expedicionarios salen, corren sin tiempo que perder,
subvenciones públicas mediante,
llegan al templo del bien y del mal
e inspeccionan las manos-herramientas,
las palmas, los dedos, las uñas
escaparate perverso, galería siniestra
de la cámara de las indignaciones

Las madres-manos-herramientas
pelean en la sala de espera de aquella colonia,
compiten ante el patrono y exhiben
sus dientes nacarados
apenas sin estrenar,
manos bellas de tanto acariciar niño triste.
Estas manos que, desde la cara de mi niño
van a la mata de su fresa, mire usted,
señor tratante de género
humano,
estas manos que no abrieron nunca un libro,
aquí están para lo que sirva usted mandar.
Manos tiernas, boca cerrada,
cuerpo joven y femenino.
Sin tacones y sin derecho a la tierra.

Mujeres-5,28€ la hora,
dignas de un Dorado de plástico fugaz
recompensadas con una nueva selección para la temporada
fresera próxima, si se portan bien
si vuelven a casa a la hora de la cenicienta,
con sus harapos a cuestas, descalzas y sin el príncipe azul.
Volverán a los fogones de campaña,
mujeres-tierra-sudor-savia moneda de cambio
al mejor postor.
Mujeres-manos-tenazas-cuchillos
traídas con billete de vuelta y vuelta a empezar
mujeres-combustible, que no pare la máquina,
mujeres-incubadora de hijas que seguirán sus pasos de silencio
por las tierras de otros,
sembrando sueños y cosechando calabazas.

joi, 13 decembrie 2018

Atardecer (Oliverio Girondo)


ÍBAMOS entre cardos,
por la huella.

La vaca me seguía.

No quise detenerme,
darme vuelta.

La tarde, resignada,
se moría.

Íbamos entre cardos,
por la huella.

Su sombra se mezclaba
con la mía.

Yo miraba los campos,
también ella.

La vaca, resignada,
se moría.

marți, 11 decembrie 2018

El reflujo de una flor... (Roberto Juarroz)


El reflujo de una flor
corrige la transparencia del cristal
y la imagen se queda de su lado.

El reflujo de la transparencia
devuelve así la flor a la flor.

Atravesar la transparencia
es en cambio abolir todo regreso.

Y aunque el regreso no exista
es preferible no borrarlo.

sâmbătă, 8 decembrie 2018

Estación profética (Amparo Osorio)


Crepúsculos ajenos
destinos vanos
presentes irreales

¡Desperdicio!

Nada pueden mis ojos cambiar.
Ni las palabras dichas o calladas
ni el rostro de la muerte
inventariado en los pliegues de la sombra.

Olvidos. Cientos de olvidos
y húmedas crisálidas
–guardianas de las tumbas–
avanzan a pesar de mi sollozo.

Se cumplen los relojes
con su cuota de espanto.

marți, 4 decembrie 2018

Compañeros andaluces


Compañeros andaluces, nombres anónimos que a pie de calle ondeáis la bandera del antifascismo:
He apretado vuestras manos como se aprietan las ideas que se llevan hasta la muerte.
He caminado a vuestro lado por esa tierra emputecida tan llena de injusticias y he compartido palabras y vino en tardes que nunca terminan.
He comprobado que vuestro coraje no se desgasta con los años si no que se estrena una y otra vez con cada día.
Os he visto en el arte, en la literatura, en el cante.
Os he visto arañando la memoria de los asesinados.
Os he visto solidarios con el inmigrante, solidarios con otros pueblos, de frente frente al imperio.
Compañeros, la lengua bífida del fascismo se estrenará en vuestro parlamento, bajo vuestro mismo techo, pero podía haber sido bajo el nuestro.
Nada nos separa.
Siempre hubo, en todos los lugares, esclavos contentos que a pesar de su hambre antigua besan los pies de quienes tienen en propiedad el suelo, el cielo y el aire.
Compañeros antifascistas, hombres y mujeres de bien que nunca claudicáis: hoy necesitamos el pecho frío, el puño alzado, las venas ardientes y esa lucha solemne y ejemplar que asciende desde las raíces por toda Andalucía.

vineri, 30 noiembrie 2018

Distancia del amigo (Rosario Castellanos)



En una tierra antigua de olivos y cipreses

ha fechado mi amigo su más reciente carta.

Lo imagino escribiendo, sentado en una roca

a la orilla del mar, tirando piedrecitas

sobre el lomo verduzco de las olas.

(Si estuviera en un parque tiraría

migas a los gorriones,

si en un estanque, Ledas a los cisnes.)

Lo imagino volviendo su rostro hacia el crepúsculo,

mordisqueando una brizna mientras piensa

que la vida es tan bella porque es corta.

(No es de los que invocan a la muerte.

Es de los que la hospedan, silenciosos,

en el sitio más hondo de su cuerpo.)

Se levanta después y camina despacio,

con las manos metidas en las bolsas

de un traje viejo y ancho.

Puede hervir a su lado la multitud. Mi amigo

está solo. Entre hombres embriagados

de dicha, entre mujeres ojerosas de duelo

lleva su soledad como una espada

desnuda y eficaz, radiante de amenazas.

Llega a su cuarto. Lo abre. Nadie espera.

Hay un olor oscuro,

pesado, de ventana estrangulada.

Igual que cuatro cirios metálicos relucen

las cuatro extremidades agudas de la cama.

Se ha desplomado en ella y una punta lo hiere.

¡Cómo sangra empapando las sábanas, tiñéndolas,

cómo se queda lívido y exangüe

mientras bajo su frente se incendian las almohadas!



La fecha de esta carta que estrujo es muy remota

—de un tiempo en el que el tiempo no existía—

y la ciudad de que habla se reclina

más allá de los mapas.

Mí amigo, sin embargo, está cercano.

Podría yo tocarlo si pudiera

tocar mi corazón recóndito y sellado.

Fotografía: Albert Watson