Los besos se me han vuelto telarañas, la casa se ha venido abajo, se derrumba; ya está rota aunque tiembla entre gajos y vitrales.
Abierta como madre la aluden los crepúsculos; es un desierto borrado por mis pies que no siguen a nadie. He claveteado estas persianas para que no examinen la agonía, el polvo es mi señor.
Sepultada por gatos y papeles jamás sospecharán que vivo.
Y se muy bien que no estarás. No estarás en la calle en el murmullo que brota de la noche de los postes de alumbrado, ni en el gesto de elegir el menú, ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes ni en los libros prestados, ni en el hasta mañana. No estarás en mis sueños, en el destino original de mis palabras, ni en una cifra telefónica estarás, o en el color de un par de guantes o una blusa. Me enojaré amor mío sin que sea por ti, y compraré bombones pero no para ti, me pararé en la esquina a la que no vendrás y diré las cosas que sé decir y comeré las cosas que sé comer y soñaré los sueños que se sueñan. Y se muy bien que no estarás ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo, ni allí afuera en ese río de calles y de puentes. No estarás para nada, no serás mi recuerdo y cuando piense en ti pensaré un pensamiento que oscuramente trata de acordarse de ti.
Un amor feliz. ¿Es normal, serio, útil? ¿Qué saca el mundo de dos personas ...que no ven el mundo?
Encumbrados hacia sí mismos sin mérito alguno, dos al azar entre un millón, pero seguros de que así tenía que ocurrir. ¿Como premio de qué?, de nada; la luz llega desde ninguna parte. ¿Por qué cae precisamente sobre ellos y no cae sobre otros? ¿Ofende eso a la justicia? Así es. ¿Viola principios cuidadosamente almacenados, derriba de su cima a la moral? Viola y derriba.
Mirad qué felices: ¡si disimularan aunque fuera un poco, si fingieran aflicción para animar a los amigos! Escuchad cómo ríen. Es insultante. Qué lenguaje utilizan, aparentemente comprensible. Y esas ceremonias suyas, esas celebraciones, sus rebuscadas obligaciones de unos para con otros, ¡parece una conspiración a espaldas de la humanidad!
Resulta incluso difícil prever qué sucedería si pudiera cundir su ejemplo. Qué podrían hacer religiones, poesías; qué se recordaría, qué se abandonaría, quién querría permanecer en el círculo.
Un amor feliz. ¿Es necesario? El tacto y el sentido común nos obligan a callar al respecto como si de un escándalo en las altas esferas de la Vida se tratara. Espléndidos bebés nacen sin su ayuda. Nunca podría poblar la tierra, no es, que digamos, muy frecuente.
Que la gente que no conoce un amor feliz afirme que no existe un amor feliz en ningún sitio.
Con esa creencia les será más llevadero vivir, y también morir.