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1por qué no simplemente no esperara ser ocasión deun vertedero de palabras¿no es mejor abortar que ser estéril?después de tu partida las horas son tan tristessiempre empiezan a rastras demasiado prontolos garfios desgarrando con ceguedad el lecho de miseriarescatando los huesos los amores antiguoscuencas una vez llenas con ojos como tuyos¿es mejor siempre demasiado pronto que jamás?negra necesidad salpicando los rostrosdiciendo una vez más nunca flotó lo amado nueve díasni nueve mesesni nueve vidas2diciendo una vez mássi no me enseñas tú no aprenderédiciendo una vez más existe un últimoatardecer de últimas vecesúltimas veces de mendigarúltimas veces de amarde saber no saber simularun último atardecer de últimas veces de decirsino me amas nunca seré amadosi no te amo ya no amaré nuncaun batir de palabras gastadas una vez más en el corazónamor amor amor golpe de un émbolo antiquísimomoliendo el suero inalterablede las palabrasuna vez más aterradode no amarde amar pero no a tide ser amado y no por tide saber no saber simularsimularyo y todos los otros que te amensi te aman3a menos que te amen
Umbrío por la pena, casi bruno,
porque la pena tizna cuando estalla,
donde yo no me hallo no se halla
hombre más apenado que ninguno.
Sobre la pena duermo solo y uno,
pena es mi paz y pena mi batalla,
perro que ni me deja ni se calla,
siempre a su dueño fiel, pero importuno.
Cardos y penas llevo por corona,
cardos y penas siembran sus leopardos
y no me dejan bueno hueso alguno.
No podrá con la pena mi persona
rodeada de penas y de cardos:
¡cuánto penar para morirse uno!
Mejor que se desgarre
cada fibra, que la ira fluya
desatada, la sangre empapando, vívida,
el sofá, la alfombra, el suelo,
mientras el calendario con forma de serpiente
me asegura que estás
a un millón de verdes condados de aquí;
mejor eso que quedarme aquí sentada, muda,
convulsionándome así bajo las espuelas de los astros,
con la mirada perdida, echando pestes,
maldiciendo todas y cada una de las veces
que nos despedimos, que los trenes partieron
arrancando a esta loca, estúpida magnánima
de su único reino.
(1956)
Me miré en tus ojos,
pensando en tu alma.
Adelfa blanca.
Me miré en tus ojos,
pensando en tu boca.Adelfa roja.Me miré en tus ojos.
¡Pero estabas muerta!Adelfa negra.
La propiedad privada, efectivamente,más que propiedad privadaes propiedad privadora.Y la "libre empresa" tiene presa a la Patria.Salvemos a la propiedady hagamos de verdad libre a la empresaconvirtiéndolas en propiedad y en empresa de todos.De todos los de la Patria.
Lunas, marfiles, instrumentos, rosas,
lámparas y la línea de Durero,
las nueve cifras y el cambiante cero,
debo fingir que existen estas cosas.
Debo fingir que en el pasado fueron
Persépolis y Roma y que una arena
sutil midió la suerte de la almena
que los siglos de hierro deshicieron.
Debo fingir las armas y la pira
de la epopeya y los pesados mares
que roen de la tierra los pilares.
Debo fingir que hay otros. Es mentira.
Solo tú eres. Tú, mi desventura
y mi ventura, inagotable y pura.