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joi, 1 martie 2018

Melancolía del destierro (José Ángel Valente)

Lo peor es creer
que se tiene razón por haberla tenido
o esperar que la historia devane los relojes
y nos devuelva intactos al tiempo en que quisiéramos
que todo comenzase.
Pues ni antes ni después existe ese comienzo
y el presente es su negación y tú su fruto,
hermano consumido en habitar tu sombra.

Lo peor es no ver que la nostalgia
es señal del engaño o que este otoño
la misma sangre que tuvimos canta
más cierta en otros labios.

Y peor es aún ascender como un globo,
quedarse a medio cielo,
deshincharse despacio,
caer en los tejados de espaldas a la plaza,
no volver al gran día.

La gloria de aquel acto
es toda futura.
                          Pero tú olvidas cuanto
pusiste en él, mientras los muertos
brotando están a flor de tierra ahora
para hacer con sus manos
la casa, el pan y la mañana nuestra.

Y tú en tu otoño de recordatorios,
en tu rosario quieto,
igual que un héroe de metal fundido,
famoso en unos pocos
metros a la redonda,
ilustre en ignorancia de la hora inmediata
y casi sordo de tristeza.
                                         Pienso
si no supiste combatir,
si no te defendiste por donde más te herían
o si acaso ignorabas que el destierro es a veces
más cruel que la muerte.

Sobremueres.
                        Te han vendido a ti mismo,
a tu perfil lejano entre metralla y cantos
o te has dejado herir con un solo disparo
de luz petrificada en la boca del alma.

marți, 3 mai 2016

Palabra de Valente


Precisamente la necesidad de transformar el mundo (…) ha sido la plataforma histórica de la mitificación de la experiencia colectiva. Tener conciencia de esa necesidad, tomar o no partido en función de ella ha sido la forma más elemental de compromiso del escritor contemporáneo. No me refiero al posible compromiso del escritor con un partido político determinado (ya que es esa, a mi parecer, una manifestación claramente secundaria de la responsabilidad de la inteligencia), sino al compromiso mínimo de todo escritor, en cuanto tal, con la realidad a la que pertenece.

(…)

Es probable que entre todas las formas contemporáneas de arte sea la poesía la que más se haya agotado en la exploración solitaria de la experiencia personal, con riesgo claro de perderse en el laberinto de las mitologías privadas incapaces de una representación coherente de la realidad. En este sentido, quizá haya contribuido la poesía más que ningún otro arte a la fragmentación de lenguajes que padece el hombre contemporáneo, traicionando así lo que es sin duda parte esencial de su misión: la creación de un lenguaje común.

(…)

La transformación de los nuevos contenidos en obras de arte, es decir, la mitificación de lo nuevo, es el signo de la contemporaneidad del poeta hoy, como lo fue ayer y lo será mañana. En ese proceso correspondía al poeta contemporáneo de hoy ensanchar las formas de expresión de la experiencia privada en busca de nuevos contenidos de signo colectivo, es decir, encontrar nuevas formas para cumplir la misión de toda gran poesía: la conversión de la experiencia solitaria en experiencia solidaria.

(Fragmentos de “La necesidad y la musa”, ensayo de José Ángel Valente recogido en “Las palabras de la tribu”. Siglo XXI de España Editores, S.A. Madrid, 1971.)

vineri, 26 septembrie 2014

Alguien me dice... (José Ángel Valente)

Alguien me dice
que un hombre joven viene
de tiempo en tiempo a visitar tu tumba.

Desbroza los hierbajos.

Un hombre joven, dicen, bello
con un sombrero campesino.

Interrogado, dijo
ser un amigo de tus familiares.

¿Quién es esa figura que aquí acude?

Tal vez eres tú mismo que regresas
para ver dónde estás y depositas
al pie de tus cenizas,
húmedo, un ramo
de lluvia o de tristeza.


(El visitante)

(de "Fragmentos de un libro futuro)

luni, 23 martie 2009

Hoy, igual a nunca (José Ángel Valente)


PARECE que el destino está en suspenso,
que la desgracia pesa
sin llegar a caer; parece
que el amor se ha vestido de pena.
Alguien, próximo a mí,
llora en mi pecho
y me llama por el nombre que escondo.

Tengo miedo a morir.

Parece que he gastado
la vida.
Ni una lágrima
cae
ni una palabra, como
si todo hubiese sido consumado.