duminică, 4 martie 2018
Un arañado signo (Juan Luis Panero)
Este libro lo firmó Borges,
una tarde, hace años,
conversando en un hotel de Quito.
Un arañado signo, simbólico, ilegible,
viajó conmigo por distintos caminos,
fue refugio en noches de derrota.
Esta tarde, en Barcelona, al enseñárselo a alguien,
un vaso se vertió sobre las páginas,
borrando en un segundo la tinta de su firma
y mi nombre escrito con letra temblorosa.
Ahora ya no es mío, ni suyo, ni de nadie.
Ahora es ya, por fin, lo que fue siempre,
un rastro de la vida que se pierde,
húmeda lápida, sombra de papel,
el terco sueño de unas pocas palabras.
joi, 1 martie 2018
Melancolía del destierro (José Ángel Valente)
Lo peor es creer
que se tiene razón por haberla tenido
o esperar que la historia devane los relojes
y nos devuelva intactos al tiempo en que quisiéramos
que todo comenzase.
Pues ni antes ni después existe ese comienzo
y el presente es su negación y tú su fruto,
hermano consumido en habitar tu sombra.
Lo peor es no ver que la nostalgia
es señal del engaño o que este otoño
la misma sangre que tuvimos canta
más cierta en otros labios.
Y peor es aún ascender como un globo,
quedarse a medio cielo,
deshincharse despacio,
caer en los tejados de espaldas a la plaza,
no volver al gran día.
La gloria de aquel acto
es toda futura.
Pero tú olvidas cuanto
pusiste en él, mientras los muertos
brotando están a flor de tierra ahora
para hacer con sus manos
la casa, el pan y la mañana nuestra.
Y tú en tu otoño de recordatorios,
en tu rosario quieto,
igual que un héroe de metal fundido,
famoso en unos pocos
metros a la redonda,
ilustre en ignorancia de la hora inmediata
y casi sordo de tristeza.
Pienso
si no supiste combatir,
si no te defendiste por donde más te herían
o si acaso ignorabas que el destierro es a veces
más cruel que la muerte.
Sobremueres.
Te han vendido a ti mismo,
a tu perfil lejano entre metralla y cantos
o te has dejado herir con un solo disparo
de luz petrificada en la boca del alma.
que se tiene razón por haberla tenido
o esperar que la historia devane los relojes
y nos devuelva intactos al tiempo en que quisiéramos
que todo comenzase.
Pues ni antes ni después existe ese comienzo
y el presente es su negación y tú su fruto,
hermano consumido en habitar tu sombra.
Lo peor es no ver que la nostalgia
es señal del engaño o que este otoño
la misma sangre que tuvimos canta
más cierta en otros labios.
Y peor es aún ascender como un globo,
quedarse a medio cielo,
deshincharse despacio,
caer en los tejados de espaldas a la plaza,
no volver al gran día.
La gloria de aquel acto
es toda futura.
Pero tú olvidas cuanto
pusiste en él, mientras los muertos
brotando están a flor de tierra ahora
para hacer con sus manos
la casa, el pan y la mañana nuestra.
Y tú en tu otoño de recordatorios,
en tu rosario quieto,
igual que un héroe de metal fundido,
famoso en unos pocos
metros a la redonda,
ilustre en ignorancia de la hora inmediata
y casi sordo de tristeza.
Pienso
si no supiste combatir,
si no te defendiste por donde más te herían
o si acaso ignorabas que el destierro es a veces
más cruel que la muerte.
Sobremueres.
Te han vendido a ti mismo,
a tu perfil lejano entre metralla y cantos
o te has dejado herir con un solo disparo
de luz petrificada en la boca del alma.
marți, 13 februarie 2018
Pienso mesa y digo silla (Gloria Fuertes)
Pienso mesa y digo silla,
compro pan y me lo dejo,
lo que aprendo se me olvida,
lo que pasa es que te quiero.
La trilla lo dice todo;
y el mendigo en el alero,
el pez vuela por la sala,
el toro sopla en el ruedo.
Entre Santander y Asturias
pasa un río, pasa un ciervo,
pasa un rebaño de santas,
pasa un peso.
Entre mi sangre y el llanto
hay un puente muy pequeño,
y por él no pasa nada,
lo que pasa es que te quiero.
joi, 8 februarie 2018
No quiero que le tapen la cara con pañuelos (Blas de Otero)
En estos malos tiempos para la lírica, para la libertad de
expresión y la palabra, para las verdades como puños, las del barquero; en
estos tiempos de censura, inquisición y pensamiento único (que no es otra cosa
que no pensamiento y represión de los que tratan de pensar con criterio
propio), este poema de Blas de Otero.
No quiero que le tapen la cara con pañuelos
Escribo; luego existo. Y, como existo
en España, de España y de su gente
escribo. Luego soy, lógicamente,
de los que arman la de dios es cristo.
¡Escribir lo que ve!, ¡habráse visto!,
exclaman los hipócritas de enfrente.
¿No ha de haber un espíritu valiente?,
contesto.
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?,
insisto.
No. No dejan ver lo que escribo
porque escribo lo que veo.
Yo me senté en el estribo.
Y escribí sobre la arena:
¡Oh blanco muro de España!
¡Oh negro toro de pena!
Blas de Otero (de "Que Trata de España" ―1964)
vineri, 19 ianuarie 2018
A pesar del dolor, la vida sigue... (Marisa Peña)
A pesar del dolor, la vida sigue
y se empeña en brotar por donde pasa
imponiendo su ritmo a cuanto ocurre.
Y en los campos quemados
vuelve a crecer el trigo,
y los hombres se abrazan
después de la batalla.
A pesar del dolor, la luz irrumpe,
y nada puede haber que se lo impida:
se cuela por los juncos,
por las persianas rotas,
por los huecos abiertos,
y por la cicatrices.
A pesar del dolor, todos seguimos
porque la lluvia pasa y el sol sale,
y decide brillar a su manera
sin preguntar si estamos preparados
para asumir, de golpe, la belleza.
marți, 2 ianuarie 2018
La metamorfosis ( Idea Vilariño)
Entonces soy los pinos
soy la arena caliente
soy una brisa suave
un pájaro liviano delirando en el aire
o soy la mar golpeando de noche
soy la noche.
Entonces no soy nadie.
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