luni, 3 iulie 2017
Elogio para la poesía (Yevgueni Yevtushenko)
Tiutchev, un poeta ruso del siglo XIX, exclamó una vez:
“¡Oh, si las alas vivas de las almas, agitadas sobre la multitud,
nos salvaran de la inmortal vulgaridad de la gente!”
Hoy todos somos testigos de un complot mundial
de la vulgaridad triunfante contra la exquisitez humana.
Pero si la vulgaridad es inmortal, también es inmortal
la resistencia contra ella.
La persona que no tiene poesía interior
se convierte sin darse cuenta en un zombi.
Hace mucho tiempo, en una de mis otras vidas,
estuve en un pequeño pueblito colombiano en la Amazonia,
donde viven los indios cazadores de cocodrilos.
Para ellos, un invitado es una persona sagrada.
Cuando salieron a mi encuentro tocaron tambores,
se tiraron de los cabellos y lloraron a lágrima viva.
“¿Por qué lloráis?”, pregunté sorprendido.
“Porque luego te irás”, respondieron los indios.
Cuando me iba, también tocaron tambores, pero esta vez
bailaban alegremente, haciendo que yo bailara con ellos
su alegre danza. Me pusieron lirios blancos en el pelo
y, como niños, saltaban por encima del fuego.
“¿Por qué estáis todos tan alegres?”, pregunté.
“Porque tenemos la esperanza de que regresarás”, contestaron.
Esto es poesía que, gracias a Dios, vive en la humanidad.
vineri, 16 iunie 2017
El niño asesinado (Romance pequeñito) (Amparo Poch y Gascón)
Corría la bala
Y decía el viento:
¿En dónde me clavo
Para dar más duelo?
El niño jugaba
Soñaba sus juegos
Pues ¿Qué era la guerra
Con sus hombres fieros?
Corría la bala...
¿Dónde irá mi hierro
Traidor y asesino
Por ser mas certero?
El niño soñaba,
Jugaba sus sueños.
Pues ¿Qué era la guerra
Si estaba tan lejos?
Capullo temprano
cortado y deshecho,
fruta no madura
robada del huerto,
los ojos cerrados,
los labios resecos,
los brazos tendidos…
¡está el niño muerto!
Un interrogante
se mecía al viento:
¿Qué es lo que han matado,
poeta, guerrero
atleta famoso
hombre justiciero?
cruel? bondadoso?
compasivo?, fiero?
egoísta?, humano?
Cobarde, ¿sincero?
Pues que era la guerra
Si estaba tan lejos…
Fotografía: Agustí Centelles (Bombardeo de Lleida, 3 de noviembre de 1937)
luni, 12 iunie 2017
Si todo ha de acabar (Eduardo García)
Si todo ha de acabar, qué importa nada.
Si el río ha de arrastrar cuanto queremos,
días, amigos, cuerpos, libros, senos,
cavando a nuestro paso una hondonada;
si todo ha de anegar la mar helada
y al cabo nos aguardan crisantemos,
más vale no olvidar lo que seremos
y enterrar en olvido la alborada.
Mas si el destino está en quedar en nada
rema a contracorriente, a tumba abierta,
apurando los cauces, siempre alerta
al destello que inflama la mirada.
Si todo ha de acabar, muerde muy fuerte
cada hora que le robas a la muerte.
marți, 16 mai 2017
Pensamientos de Don Cogito sobre la sangre (Zbgniew Herbert)
1
Don Cogito
leyendo un libro
sobre los horizontes de la ciencia
la historia del progreso intelectual
desde las tinieblas del fideísmo
hasta la luz de la sabiduría
se topó con un episodio
que ensombreció
su horizonte privado
con un nubarrón
una buena postilla
a la crasa historia
de los fatídicos errores de la humanidad
durante muchísimo tiempo
se mantuvo la convicción
de que el hombre porta consigo
una considerable reserva de sangre
un barrilete abombado
de veinte y pico litros
— una nadería
a partir de aquí es fácil entender
las desbordantes descripciones de batallas
los campos rojos como coral
las impetuosas corrientes de crúor
el cielo que repite
abyectas hecatombes
y asimismo un universal
tratamiento médico
al enfermo
se le abría una arteria
y alegremente se dejaba caer
el valioso fluido
sobre una palangana de estaño
no todos lo aguantaban
Descartes agonizante susurró
"Messieurs éparnez" —
2
ahora sabemos con exactitud
que por el cuerpo de cada persona
ya condenado o verdugo
circulan apenas
unos cuatro o cinco litros
de aquello que fuera llamado
alma del cuerpo
unas pocas botellas de borgoña
un jarrón
soo un cuarto
de la capacidad de un cubo
poco
a don Cogito
le sorprende en su ingenuidad
que este descubrimiento
no provocara una revolución
en el ámbito de las costumbres
cuando menos debería haber formentado
un ahorro juicioso
ya no se puede como antes
malgastarla y derrocharla
en los campos de batallas
en las plazas de las ejecuciones
en verdad que hay muy poca
menos que agua petróleo
que reservas energéticas
sin embargo sucedió algo bien distinto
se extrajeron unas consecuencias ignominiosas
en vez de moderación
derroche
tan ajustada medición
reforzó a los nihilistas
y dio mayores bríos a los tiranos
ahora saben con precisión
que el hombre es frágil
y fácilmente se puede desangrar
cuatro cinco litros
es una cantidad insignificante
así pues el triunfo de la ciencia
no comportó nutrición espiritual alguna
ni principio de comportamiento
ni norma moral
constituye muy pequeño consuelo
piensa Don Cogito
que los esfuerzos de los investigadores
no puedan cambiar el curso de los acontecimientos
tienen prácticamente el mismo peso
que el suspiro de un poeta
y la sangre sigue corriendo
supera el horizonte del cuerpo
las fronteras de la fantasía
— quizá esté por venir un diluvio
Traducción de Xaverio Ballester
luni, 8 mai 2017
Porque nosotros... (Samih Al-Qasim)
Me doy cuenta de que vamos a morir,
porque nosotros... no dominamos la técnica del combate,
porque nos hemos vuelto Quijotes,
porque... nos morimos de hambre.
Nuestros amigos... tras las fronteras,
contemplan un grano de su trigo,
una gota de su aceite... y preguntan:
¿Cómo estará nuestra casa abandonada?
¿Cómo estará la tierra?... ¿La reconoceremos al volver?
¡Ay de nosotros!...
Pedazos de un pueblo refugiado, perseguido.
¡Ay de nosotros, de nuestra vida de esclavos!
¿Volveremos? ¿Volveremos?
luni, 24 aprilie 2017
Don Cogito lee el periodico (Zbigniew Herbert)
En primera página
la noticia de la matanza de 120 soldados
la guerra ya duraba mucho
uno puede acostumbrarse
justo al lado información
de un crimen espectacular
con el retrato del asesino
la mirada de Don Cogito
salta indiferente
la hecatombe de los soldados
para sumergirse con delectación
en la descripción del espanto cotidiano
un obrero agrícola de unos treinta años
con depresión nerviosa
mató a su mujer
y a sus dos pequeñuelos
con precisión se describen
la ejecución del crimen
la posición de los cuerpos
y otros detalles
a los 120 caídos
es inútil buscar en un mapa
la excesiva lejanía
los oculta como si fuera una jungla
no estimulan la imaginación
son demasiados
la cifra cero al final
los transforma en una abstracción
un tema para meditar:
la aritmética de la compasión
Versión de Xaverio Ballester
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