joi, 21 februarie 2013

Apología y petición (Jaime Gil de Biedma)

¿Y qué decir de nuestra madre España,
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno,
sino un estado místico del hombre,
la absolución final de nuestra historia?

De todas las historias de la Historia
la más triste sin duda es la de España
porque termina mal. Como si el hombre,
harto ya de luchar con sus demonios,
decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza.

Nuestra famosa inmemorial pobreza
cuyo origen se pierde en las historias
que dicen que no es culpa del gobierno,
sino terrible maldición de España,
triste precio pagado a los demonios
con hambre y con trabajo de sus hombres.

A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos simple, en otra España
en donde sí que importa un mal gobierno.

Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
puede y debe salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.

Quiero creer que no hay tales demonios.
Son hombres los que pagan al gobierno,
los empresarios de la falsa historia.
Son ellos quienes han vendido al hombre,
los que le han vertido a la pobreza
y secuestrado la salud de España.

Pido que España expulse a esos demonios.
Que la pobreza suba hasta el gobierno.
Que sea el hombre el dueño de su historia.

miercuri, 13 februarie 2013

Sólo para decirlo (Idea Viñariño)

Qué hijos de una tal por cual
qué bestias
cómo decirlo de otro modo
cómo
qué dedo acusador es suficiente
qué anatema
qué llanto
qué palabra que no sea un insulto
serviría
no para conmoverlos
ni para convencerlos
ni para detenerlos.
Sólo para decirlo.

(1970)

marți, 8 ianuarie 2013

La catedral y el tiempo (Alfonso Costafreda)


Con columnas de esclavos o fieles, de sangre y de tormenta,
sube la catedral y es ensancha: fuertes piedras de miedo
que como los muertos todos
con el hacha de la eternidad se cincelan.

Nada vale saber que la tierra armoniosa
sus raíces profundas hacia el futuro despliega,
ni que el amor nos puede, nos debe, necesita,
alborozar los cuerpos de fecunda alegría;
siempre desde lo invisible la catedral nos llama:
tradición de los hombres de eternizar, de asesinar el tiempo al hacerlo eterno,
por negarse a creer que los seres palpables
cuando transcurren viven, cuando en la fe de sí mismos
transcurren, aman; mueren si se eternizan.

Ayer, hoy y mañana, labra el temor trincheras
para vivos enterrar los cuerpos, y con muertos levantar las catedrales;
y la misma sangre que el deseo afluye y se acrece,
y poderosa crea una nueva sangre,
con la roja semilla de la vida
ha de verter en las venas recientes
la innecesaria angustia, la bastarda creencia
de pensar que nuestra luz y nuestras aguas, de la vida,
para el mar oscurísimo nacen,
hacia un sombrío origen se revierten.

Todos sabéis, todos deberíais saber,
que en la flor más sencilla empieza el curso y se cierra,
que su rosa florece para el beso, que la mujer cuya blanca piel
vuestros ojos enciende, el corazón agita,
y para el matiz más inesperado vuestras manos prepara,
para vosotros es;
en el amor para vuestro desmayo,
ella es fuerte; en el trabajo, para su descanso
trabajáis vosotros.

Esto es, esto ha de ser.
Pero la catedral de solitarios se nutre;
los seres que desdobla y desnaturaliza, arrepiente y subyuga,
en sus negras paredes ennegrece y aprieta;
y siempre es la misma, única y grandiosa,
la catedral de Nínive, de Roma, de Jerusalén, la nuestra.

Todas las realidades que a su existencia prefieren
la esperanza en otra existencia, no viven ya en pleno día,
son noche, se ensombrecen,
como sombras se afilan, como vientos sin fuerza declinan;
como cuerpos que han perdido la sangre
si deseaban ya no desean, si amaban
se desenamoran..

Necesita el poeta la belleza, y en sus versos la busca.
“Oh venturosos aires, horizontes alegres, blancas nubes
que al cielo azul belleza apasionan;
olas de fresca espuma habitáis nuestras playas,
pétalos de la rosa que fugaces sois y bellos.”
Sois fugaces los aires y los horizontes:
mirad la lluvia, las nubes también huyen,
pasan las olas: mueren para la belleza:
Como la vida, la belleza es fugaz, y es nuestra
y así la queremos.
Así la quiere el poeta,
no como dura piedra, con odios y engañosos cimientos
hacia lo eterno esculpida, sino como la vida misma,
que ella no es eterna, no, pero en cada cuerpo que vive,
existe y permanece.
Mas también a la belleza
quieren aniquilar los que a nosotros, hombres o poetas, nos niegan,
y fervientes adoran ídolos.
Son los humildes, ay, temedlos, son los más,
son las manos de siempre, desde siempre, para siempre, construyen
catedrales de miedo, eternas catedrales
que forman nuestra historia, sombras que nuestra luz
poco a poco oscurecen.


miercuri, 19 decembrie 2012

La enamorada (Alejandra Pizarnik)



ante la lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra Alejandra no lo niegues.

hoy te miraste en el espejo
y te fuiste triste estabas sola
y la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió

enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado

oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú

te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!

miercuri, 12 decembrie 2012

Limbo (Rossella di Paolo)


Un día puse una piedra encima de tu nombre
y me dije: iré cantando hasta mi casa.
Y canté
como una loca sobre sus piernas fuertes
como río loco canté.
Hasta que el canto empezó a hacerse agüita rala
(ni para regar guisantes)
y entre paso y paso
se me fue perdiendo un pie.
No acierto a ver el tejado de mi casa ni el árbol
más alto
¿será que me dejé el corazón bajo la piedra?
¿mi tonto corazón junto a tu nombre?

Sé que ya no llegaré a mi casa.
Sé que tampoco puedo volver.

duminică, 9 decembrie 2012

Esto (Czeslaw Milosz)


Si pudiera finalmente decir qué se halla en mí.
Gritar: gente, os he mentido
Al decir que no se encuentra en mí,
Cuando ESTO está allí siempre, día y noche.
Aunque precisamente gracias a esto
Pude describir vuestras inflamables ciudades,
Vuestros amores breves y los juegos que se convertían en carcoma,
Los pendientes, espejos, un tirante que se desliza,

Escenas en dormitorios y en campos de batalla.

Escribir era para mí una estrategia defensiva
Para borrar las huellas. Porque nadie quiere
A quien desea alcanzar lo prohibido.

Apelo a la ayuda a los ríos en los que nadaba, de los lagos
Con una pasarela entre los juncos, del valle
Donde la luz del crepúsculo acompaña el eco de una canción,
Y confieso que mis loas extáticas de la existencia
Podían ser sólo ejercicios de un estilo elevado,
Y por debajo estaba ESTO que no voy a intentar nombrar.

ESTO se parece al pensamiento de un vagabundo cuando avanza por una ciudad extraña y helada.

Y se parece al momento cuando un judío, acorralado, ve acercarse los pesados cascos de los soldados alemanes.

ESTO es cuando el hijo del rey va a la ciudad y ve el mundo real: miseria, enfermedad, vejez y muerte.

ESTO también se puede comparar a las facciones inmóviles de alguien que ha comprendido que ha sido abandonado para siempre.

O a las palabras del médico sobre una sentencia irrevocable.

Porque ESTO significa topar con un muro de piedra
y entender que ese muro no cederá ante nuestros ruegos.

(Traducción de Xavier Farré)