luni, 14 noiembrie 2011

El Jardín del Amor (William Blake)


Me dirigí al Jardín del Amor,
y observé lo que nunca viera:
una capilla habían construido en su centro,
allí donde yo solía jugar rodeado de verdor.

Las puertas de la capilla estaban cerradas
y escrito en la puerta se leía: “No lo harás”,
de modo que presté atención al Jardín del Amor,
que tantas amables flores ofreciera.

Y vi que estaba cubierto de sepulcros,
y lápidas se erguían donde flores debieran crecer.
Sacerdotes de hábito negro cumplían sus rondas,
enlazando con espinas mis sueños y anhelos.

Ilustración: El jardín del amor, de Peter Paul Rubens.

sâmbătă, 5 noiembrie 2011

Grido (Antonia Pozzi)


Grido

Non avere un Dio
non avere una tomba
non avere nulla di fermo
ma solo cose vive che sfuggono -
essere senza ieri
essere senza domani
ed acciecarsi nel nulla –
- aiuto –
per la miseria
che non ha fine –

Grito

No tener un Dios
no tener una tumba
no tener nada firme
sólo cosas vivas que huyen—
ser sin pasado
ser sin futuro
y cegarse en la nada—
—ayuda—
por la miseria
que no tiene fin—

vineri, 4 noiembrie 2011

Tentativa de celos (Marina Tsvatáieva)


¿Cómo te va la vida con otra?
Más fácil, ¿verdad?
Golpe de remo. ¿Cuándo -¿pronto?-
por un puente seguro se alejó de ti el recuerdo
de mí, una isla que flota?
(En el cielo, no en el agua.) Almas. No amantes,
sino hermanas son nuestras almas.

¿Cómo te va junto a una simple mujer? ¿Sin divinidad alguna?
Tras haber derrocado a tu reina (tú mismo privado del trono)

¿cómo vives? ¿te preocupas?
¿te enfadas? ¿Cómo estás al levantarte? Con ésa que te ha atado al cuello
su tributo inmortal, el tedio,

¿cómo te va, pobrecito mío?
"-Estoy harto de convulsiones, de dolor: voy a agenciarme un hogar."
¿Cómo te va con cualquiera,
a ti, que fuiste elegido por mí?

¿Es la comida más comestible?
y si te cansa, mala suerte.
¿Cómo puedes vivir con un idolillo, tú, digno antes del Sinaí?

¿Cómo vives con ésa, tan distinta a nosotros?
¿Una extranjera, costilla de tu pecho?
¿ La vergüenza, ese azote de Zeus,
aún no te ha herido la frente?

¿Cómo te va la vida? ¿Estás sano? Y las musas, ¿te llaman aún a veces?
Y la dicha,
¿se hace ver? ¿Alguna vez? ¿Y esa llaga inmortal -la conciencia- qué, mi pobre?

¿Cómo vives con un producto
del mercado? ¿Pesa mucho?
Tras el mármol de Carrara,
¿cómo te va con una prótesis de yeso?

Del mismo bloque tallamos a Dios, para romperlo acto seguido.
¿ Va bien una cienmilésima,
para ti, que conociste a Lilit?

¿ Estás ya harto de esa mercadería novedosa? Cansado de mi magia
¿cómo te va con una mujer terrestre que carece de sextos sentidos?
Venga, con franqueza ¿sois felices? ¿No?
¿Cómo se vive en un abismo sin profundidad amor mío?
Cuesta, ¿verdad?

¿Te cuesta tanto como a mí con otro?

joi, 3 noiembrie 2011

Nunca (José Cereijo)


Nunca dormí en tus brazos.
Nunca me desperté de madrugada y vi el armario, la ventana, los libros,
o escuché el ruido de las cañerías, los pasos solitarios en la calle,
y pensé, incrédulo, que, puesto que todo aquello era real,
tú también debías serlo.
No supe a qué sabían tus labios, o tu risa.
No te vi desnudarte.
No supe ni sabré jamás cómo tus ojos, en el acto del amor, incendiaban la noche.
Esa ausencia es, lo sé bien, una mutilación irremediable;
es un triste muñón, que llevaré conmigo hasta la muerte.
También es, a su modo, forma y prueba de amor, de lúcido y humillado amor,
de devastado y verdadero amor, que ofrezco a tu recuerdo.

miercuri, 2 noiembrie 2011

Poema nº XII de “Melancolía de otoño” (Dulce María Loynaz)


Cuando a un hombre lo atacan fuerzas incontrastables y misteriosas, cuando un hombre se defiende en vano contra los más poderosos, cuando un hombre se mira acorralado, vencido, cobarde… Cuando un hombre no tiene la esperanza, cuando la espada está rota y derribado el escudo… Cuando un hombre tiene el pecho ensangrentado: ¿Verdad que aún le queda un último sagrado derecho: El derecho de Huir?...

joi, 27 octombrie 2011

Vuelo ciego (Idea Vilariño)


Vamos andando vamos
rodando deslizándonos
girando finamente
en una grave danza condenada.
Vamos riendo vamos
peleando haciendo nudos
completamente locos
olvidando olvidados
de que es un vuelo ciego
y vano y espantoso
sin vasos cigarrillos ni amables azafatas.
Cómo no se oyen gritos de socorro
no suben como un vaho los aullidos
de tantos condenados
cómo pueden vivir pelear reírse
mientras vértigo
danza
vuelo fatal y ciego
vamos por los espacios
por esa extraña noche
dando vueltas
cayendo
dibujando las últimas volutas
de una espiral terrible.