No hay animales ya ni estrellas
y el matorral de los recuerdos
la vida es una línea recta,
qué larga es la ribera de la noche
qué larga es.
El mar, al lado, tan oscuro
ya ni la luna quiere verme
y allá en el pozo sepultada
la miel aquella de esos labios
que de algo como amor me hablaron,
luego en silencio se quedaron:
qué larga es la ribera de la noche,
qué larga es.
Flotan cabellos en el agua
de una mujer que no existió
y en la cabeza hay unas letras
la A, la V más dos Os:
qué larga es la ribera de la noche
qué larga es.
Tal vez sea un oso lo que anda
con una pierna y luego otra,
las huellas son como de oso,
no de yo.
Qué larga es la ribera de la noche,
qué larga es.
No se terminará nunca la playa
con esa sombra que recorre
ese desierto tal un péndulo:
qué larga es la ribera de la noche,
qué larga es.
Cómo saber si ya estoy muerto
o si aún vivo como dicen
si allá en la playa sólo hay playa
atrás, delante sólo hay playa
cómo saber si yo soy indio
si yo soy Crow o yo soy Cuervo,
si ni la Luna quiere verme
y Padre Sol nunca aparece:
qué larga es la ribera de la noche,
qué larga es.
No es que esté solo, es que no existo
es que no hay nadie en esta playa
y ya ni yo aun me acompaño
son estos ojos cual dos cuevas
y en mi cabeza sopla el viento:
será la muerte como un vino?
habrá mujeres en la tumba?
Qué larga es la ribera de la noche,
qué larga es.
Ilustración: Danza de los indios Crow, de Henry F. Farny
luni, 20 octombrie 2014
vineri, 26 septembrie 2014
Alguien me dice... (José Ángel Valente)
Alguien me dice
que un hombre joven viene
de tiempo en tiempo a visitar tu tumba.
Desbroza los hierbajos.
Un hombre joven, dicen, bello
con un sombrero campesino.
Interrogado, dijo
ser un amigo de tus familiares.
¿Quién es esa figura que aquí acude?
Tal vez eres tú mismo que regresas
para ver dónde estás y depositas
al pie de tus cenizas,
húmedo, un ramo
de lluvia o de tristeza.
(de "Fragmentos de un libro futuro)
que un hombre joven viene
de tiempo en tiempo a visitar tu tumba.
Desbroza los hierbajos.
Un hombre joven, dicen, bello
con un sombrero campesino.
Interrogado, dijo
ser un amigo de tus familiares.
¿Quién es esa figura que aquí acude?
Tal vez eres tú mismo que regresas
para ver dónde estás y depositas
al pie de tus cenizas,
húmedo, un ramo
de lluvia o de tristeza.
(El visitante)
(de "Fragmentos de un libro futuro)
miercuri, 24 septembrie 2014
Llévenme al agua... (Dulce María Loynaz)
Llévenme al agua, al agua clara que me limpie de sus ojos —que me miran
de no sé dónde—, al agua que estoy buscando para que me lave en la carne
y el alma la quemadura de sus labios que no me tocaron, de su sed que
no me alcanzó.
vineri, 11 iulie 2014
marți, 8 iulie 2014
Cerrtidumbre de ausencia (Amalia Iglesias)
Regreso al mismo café.
Las horas lentas que pasaron en vano
atraviesan conmigo la puerta giratoria.
Y al fondo, entre las mesas,
una sonrisa tuya me mira como entonces.
Pero otra vez esos labios extraviados
tampoco son tus labios,
no hay sonrisa y el mármol de esta mesa
certifica en mis manos un mensaje de frío.
Las horas lentas que pasaron en vano
atraviesan conmigo la puerta giratoria.
Y al fondo, entre las mesas,
una sonrisa tuya me mira como entonces.
Pero otra vez esos labios extraviados
tampoco son tus labios,
no hay sonrisa y el mármol de esta mesa
certifica en mis manos un mensaje de frío.
miercuri, 21 mai 2014
Al final (Irene Sánchez Carrón)
"Los ojos ven, el corazón presiente."
Octavio Paz
Que pocas cosas duelen. Digamos, por ejemplo,
que se puede no amar de repente y no duele.
Duele el amor si pasa
hirviendo por las venas.
Duele la soledad,
latigazo de hielo.
El desamor no duele. Es visita esperada.
No duele el desencanto. Es tan sólo algo incómodo.
Somos así, mortales
irremediablemente,
sin duda acostumbrados
a que todo termine.
De "Porque no somos dioses" 1998
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